viernes, 18 de enero de 2008

Crónica de un suicidio anunciado


Lo advertí un millón de veces, no obstante, nadie me escucho; mi voz se dejo manifestar en el grito desesperado que fue prensado al vacío, como si algo o alguien hubiera capturado mi angustia en un frasco y, luego lo hubiera sellado. En este espiral del sufrimiento, en el cual, nadie me escucha, ni siquiera, yo mismo; cree mi propio mundo, a base de visiones idílicas de la realidad que parecían luces parpadeantes de felicidad, pero poco a poco este mundo se fue desmenuzando entre mis manos, para mi desgracia; me di cuenta que mis obras eran vacuas e insípidas. Fue así como; la desesperanza y la depresión abrazaron mi destino; el cual se fue transformando en el camino más tortuoso y más escabroso. Todo estaba perdido, ya no hay nada que pueda hacer para detener este viaje hacia la perpetúa y última muerte, de la cual seré un eterno e inmortal sufriente.
La decisión fue tomada, no hay rumbo hacia atrás; mi cuerpo tiembla y suda, simultáneamente la soga yace en mi cuello y mis pies se posan en el pequeño banco. Tomo un poco de aire, suspiro y me dejo caer; al instante levito y un fuerte e intenso tirón constriñe las vértebras de mi cervical, causándome un agudo y penetrante dolor; ¡ aaaaaahhhhh ! rápidamente trato de agarrar la silla con mis pies; nunca pensé que una insignificante silla fuera un objeto que pudiera salvarme la vida, nunca lo pensé, sólo hasta este álgido momento en el cual la muerte se dirige hacia mi encuentro; trato nuevamente de aferrarme a la vida a través de la miserable silla, no obstante, los intentos son cada vez más nefastos; con cada intento de acercar la silla a mis pies, me doy cuenta que la alejo cada vez más de mi presencia y cada vez la cuerda jala más y más fuerte mi cuello. Ya no hay esperanzas, sólo queda la opción de dejarse caer en los brazos de la desidia aceptando esta sofocadora muerte. En ese momento culmine; en ese último suspiro de vida paso frente a mi atrofiada vista una película en blanco y negro que contenía las imágenes más significativas de mi vida; dicha visión de los cuadros fue como un golpe seco e intenso que congelo el escueto momento de mi agonía, para convertirlo en una eterna espera. Finalizada la escena, exhalo y todo se desconecta. Había muerto.
Mi alma se encontró fuera de mi cuerpo, observó el suceso macabro y enajenado; en el cual la sangre mano desde mi boca, y fluyo por mi mentón; se detuvo en mi cuello, justo en esa maldita cuerda que lo aprisionaba. Mi ser fisiológico estaba desehecho y destruido por culpa de los deseos y acciones libidinosas; el cuerpo yacía como un despojo colgado del tendedero, lo acompañaba la dama negra, que poseía una inspiración lóbrega.
En ese instante de contemplación, una fuerza misteriosa me arrebato la paz y succionó mi alma hacia el corrompido cuerpo. Luego, me encontré en el ser físico, sin embargo, los signos vitales estaban ausentes, aún me encontraba físicamente muerto, no obstante, algo bastante peculiar invadió mi conciencia etérea, NO ESTABA AJENO AL DOLOR. Al instante me percate que el viento de la noche era frío y asemejaba a una gran oleada de alfires que golpearon mi cara; mis labios, mis ojos, mis pómulos; todo fue tan intenso que ni siquiera hubo tiempo para pensar en resguardarse y poco a poco todo se nublo, mi visión paso a ser parte de un oscuro túnel, en el cual no pude, ni siquiera, ver mis propias manos, en resumen no pude ver nada. Debido a este cambio radical todo queda reducido a efímeras sensaciones que me transportan hacia lo viseral que pude palpar en esos momentos.
Fui despojado de mis sentidos, me aventure hacia lo desconocido; hacia el terror mismo, en el cual el ser humano queda desnudo y vulnerable del todo frente a todo. Todas mis seguridades fueron destruidas; me encontraba solo frente al padecer insoslayable. Mi destino fue reducido a un seudo-estado vegetal de todas mis funciones de percepción sensitiva. Me sentí como aplastado por tan denigrante pena, que ya nada me importaba; todo lo que encontraba decente y bueno se vio envuelto en un manto de oscuridad. Los cardos y los espinos encarcelaron y sofocaron la única semilla de bondad en mi persona, el último vestigio de moral formó parte del pasado de una historia de vida, por lo visto bastante accidentada.
Jamás me percate que durante el transito de mi vida que el pecado viajaba constantemente por mis venas y me gangrenaba, poco a poco; mi ser sufre los embates de las cuchillas pecaminosas que atraviesan la carne, la cercenan, la dividen, etc.
Finalmente todos los gusanos fueron invitados al plato único; todos fueron invitados al festín, se deleitaron con mis órganos y viseras bañadas en la culpa de tan gran falta. Como cerdos se retorcieron sobre mi carne, como quien se agita cuando padece un ataque de epilepsia. La colonia de gusanos me consumía, como aquel trozo de madera que fue consumido por la acción del fuego. Poco a poco fui desmenuzado, despojado de mis miembros y el resto de mis segmentos corporales. Mi existencia comenzó a desvanecerse, como la hoja de otoño que es diseminada por el viento en medio del aire...
Continuará...

1 comentario:

lupizz dijo...

ala q padrisimo esta blog neta q si y esa istoria del suicidio wowo neta q si impresiona esta bn padre de vdd q si eres escritor y de los buenos heeee enserio q si llegan tus historias esta bn padres bno sin mas q escribir pero muchoq decir se despide de ti lupizz jejej
bye un besote y sigue escribiendo asi q esta muy padreee byeee un besoteee.