viernes, 14 de septiembre de 2007

El vino, bondades v/s vicitudes


Por Lisandro Pérez.

Bello y tierno fruto de la tierra, tu que eres gracia y bebida excelsa de los dioses de la mitología griega y romana. Ven a saciar mí sed humana, ven a embriagarme con tu sabor a uva madura, ven a seducirme con tu color a chocolate rojizo.
Muchas veces eres engaño del demonio, cuando te disfrazas con tu manto rojo de efímera felicidad.
Amargo y dulce muchas veces te posicionas en el centro de la mesa, para celebrar el domingo.

La gente te relaciona con fiesta y desenfreno, sin embargo ambas cualidades no son un sinonimo.
Es agradable ver que eres un producto de la naturaleza, que convoca y une a la gente para que esta celebre y disfrute del arte del dialogo. No obstante, es odioso y desagradable ser testigo de que eres motivo de discordía, violencia, esclavitud y sufrimientos.

En la calle la gente te mira con desprecio, porque eres causa de enfermedad, delito y perdición, pero yo creo que eres festividad y duelo, según la intención del corazón.

Me siento frente a un vaso de esta vapuleada y vitoreada bebida, y me cuestiono tu génesis, lo que me traslada hacia el fruto de la vid, el rácimo de uva me mira y me dice que es criado bajo sol y sombra, donde su cuerpo madura y muchos miembros envejecen.

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